Te cuento una historia
Nació hace más de un siglo, es rioplatense cien por cien, fue reconocido y bautizado con el nombre de tango, y a partir de ese momento, se declaró libre y se puso a nuestros pies para que lo bailáramos. Letristas, críticos, historiadores, sorprendidos y entusiasmados se expresaron libremente, pero él no ha cambiado, sigue a nuestros pies, quiere que lo bailemos, es el tango, nació para eso.
En su patria es muy querido y suelen ponerle apodos cariñosos, yo les quiero hablar de uno, al que le dicen oriental, se los recomiendo, tiene antecedentes muy valiosos, les comento algunos; no es una creación escénica, pero brilla en el salón, muy sobrio, con una apuesta fuerte a la elegancia, tiene esencia; a través del tiempo se ha mantenido fiel a sus principios y a su contexto, sin dudas, “Un estilo de bailar”, y a tal punto es así, que cuando lo hacemos, a través de la improvisación y la elegancia, pilares de esta danza, compartimos su libertad.
Ventajas: Mejora el ánimo, la aptitud física y mental, aumenta el optimismo, inspira amor, entretiene, crea amistades, mejora el carácter y aumenta “La alegría de vivir” … Bailamos.
William Llera


